El ejercicio físico (y el ejercicio terapéutico en su variante sanitaria) tienen superpoderes, pero no siempre se han conocido y reconocido. Si te dolía un codo: antiinflamatorios y reposo. Si te dolía una rodilla jugando al fútbol: antiinflamatorios, reposo y no juegues al fútbol. Si te duele el cuello por estar muchas horas delante del ordenador: manta eléctrica y AINE´s. Y así funcionaba todo. O no. Porque no funcionaba.
El cuerpo humano está hecho para moverse, y para recuperar una estructura no puedes eliminar su función principal. Por eso no funcionaba la pauta. Hasta que cambió el paradigma. Y menos mal. “Menos camilla y más vidilla” es un mantra que repetimos continuamente en el centro. Si existiera un medicamento que mejorara los dolores de espalda, protusiones discales, esguinces articulares, vértigos, tendinopatías, condromalacias rotulianas, etc., sería un bombazo, ¿verdad? Pues existe: EL EJERCICIO TERAPÉUTICO.
Hace poco escuchaba un post de fisioterapia donde comentaban que el ejercicio terapéutico por sí solo es difícil de pautar porque los pacientes no se adhieren al tratamiento. Y, sinceramente, yo me sentí muy orgullosa del concepto de la clínica y del equipo que formamos. Era 2019 cuando monté la clínica con un concepto claro, diferente… y 5 años después somos un equipo de 4 profesionales que llevamos la terapia manual y el ejercicio terapéutico por bandera, consiguiendo una adherencia al ejercicio terapéutico en la gran mayoría de nuestros pacientes. “Desde que vengo aquí no me duele nada”. Lo correcto sería decir: “desde que has entendido a tu cuerpo y le estamos dando los estímulos que necesita, está feliz.” Porque tu rodilla te duele quizá por déficit de movilidad de tu pelvis, o por déficit de fuerza muscular de cuádriceps, que no evita un roce excesivo de rótula con cóndilos femorales, o tenemos esguinces de tobillo recurrentes por debilidad de musculatura estabilizadora o falta de capacidad propioceptiva. O es que tenemos protusión discal que está generando mucha sintomatología porque no tenemos fuerza suficiente en la musculatura profunda del raquis y contamos con una rigidez articular notable.
Por tanto, si tienes dudas sobre qué hacer… MUÉVETE. Con personal cualificado a tu lado, pero no dejes de moverte.
ALEJANDRA MANZANO RIVERA
Fisioterapeuta col. Nº692.
Lic. Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.
Centro de fisioterapia En Movimiento.







