Llamamos lesión articular a aquella que presenta afectación en algunas de las estructuras que conforman la articulación (ligamentos, cápsula articular, superficie articular, membrana y estructuras accesorias como son los meniscos).
Son lesiones relativamente frecuentes (esguinces, subluxaciones y luxaciones) y es importante tener claro qué podemos hacer para ayudar en su tratamiento y curación, ya que la evidencia científica está cambiando el patrón de tratamiento de las mismas, y ya no están recomendadas medidas que se han venido realizando en los últimos años y que están muy extendidas.
- Si sospechas que sufres una luxación (la articulación está fuera de su lugar, la más frecuente es el hombro) no intentes colocártelo por tu cuenta, y pide ayuda especializada. Por la articulación discurren importantes vasos sanguíneos y plexos nerviosos que pueden atraparse con una mala técnica de reducción de luxación.
- En lesiones articulares, en fase aguda, nunca está recomendado el calor, ya que aumentaría aún más la inflamación fisiológica que se establece en la estructura.
- Tras una lesión articular, es importante comprobar que no haya ninguna fisura o fractura ósea, ya que este descarte o confirmación va a supeditar todo el tratamiento.
- Tradicionalmente se ha indicado siempre el uso de hielo en inflamaciones propias de estas lesiones, incluidas dentro de protocolos como el R.I.C.E o P.R.I.C.E. A día de hoy está demostrado que el uso de antiinflamatorios o de hielo dificultan la reparación de tejidos lesiones y aumentan el riesgo de fibrosis en la zona. ¿Por qué? Porque el hielo reduce la inflamación, pero es que la inflamación es una respuesta del organismo necesaria para que la zona lesionada reciba más sangre, más sustancias de regeneración y más oxígeno. Es cierto que esa inflamación nos va a provocar dolor, pero es necesario para que ese ligamento lesionado regenere adecuadamente y no con fibrosis.
- No está demostrado que durante las 6 primeras horas tras la lesión el hielo afecte negativamente. Pasadas esas primeras 6 horas, el hielo no es una buena opción.
- El idioma del cuerpo es el dolor. Teniendo ese principio como base, todo movimiento articular que no despierte dolor es beneficioso, y aquel que provoque dolor y aumente la inflamación es mejor no realizarlo.
- Mediades compresivas son buenas como herramienta de drenaje linfático de hematoma.
- Contar con un equipo de profesionales (fisioterapeutas y readaptadores deportivos) es fundamental para volver a tu 100% (vida diaria y deportiva). En nuestra clínica estamos dispuestos a ayudarte siempre que lo necesites.
ALEJANDRA MANZANO RIVERA.
Fisioterapeuta col. nº692.
Lic. Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.







