Soy de los que piensa, que nada pasa por casualidad; conocer y descubrir Enmovimiento y en concreto a Alejandra, ha sido una suerte y una bendición. Suerte por que en un Cáceres no es fácil encontrar un fisioterapeuta con este nivel de entrega, profesionalidad y dedicación; bendición, porque gracias a Dios, vamos alcanzando los objetivos y metas comprometidos.
Conozco a Alejandra desde Abril de este año y llegue hasta ella de la mano de otro crack, amigos ambos, José Moreno (Perry en el mundillo físio), el Maestro para mí.
Un poco de historia para tener una perspectiva más clara para saber de quien estoy hablando. El 9/2/ 2016, sufrí una hemorragia cerebral de la que conseguí sobrevivir con un nivel de secuelas tanto a nivel motor y cognitivo que me permiten un nivel de autonomía razonable; no en vano tengo declarada una Invalidez Absoluta y Permanente. No voy a entrar en muchos más detalles porque hoy el protagonista no soy yo sino mi estimada Alejandra.
Tuve la suerte y el privilegio de conseguir entrar en el centro LESCER de Madrid, que sinceramente debe ser uno de los mejores centros rehabilitadores de España, donde tras 6 meses de arduo trabajo consiguieron ponerme de pie; algo que se antojaba complicado dado la gravedad de la emiplegia de la parte izquierda de mi cuerpo y también al “ fuego amigo”, producido por la evacuación de la sangre de mi cerebro.
Pronto transcurridos esos 6 meses, el fisio qué me trataba, comenzó a valorar la posibilidad de seguir mi recuperación comenzando por ir al gimnasio y buscar la alternativa de un nuevo físio en Trujillo por que allí ya había tocado techo en el sentido de que necesitaba un trabajo más concreto y puntual a nivel de extremo inferior. Esa fue la conclusión a la que llegue después de ese comentario. Pues nada, manos a la obra recurriendo al físio del momento con quien contacte para comenzar y me dijo que debería esperar casi un mes porque no tenia capacidad sanitaria para darme un servicio de calidad. Y como sigo pensando que nada pasa por casualidad, una amiga de mi mujer ( Blanca), Cristiana le comento que conocía en CC a un físio muy bueno, Perry, especialista en rehabilitación neuronal. Contacte con él y me dio cita sin problemas, pero si me dijo que si quería cumplir objetivos ambiciosos debería alternar esas “ privilegiadas manos” con el trabajo de un fisioterapeuta de total confianza y me derivo a Alejandra, quien me abrió las puertas desde el primer día.
Meticulosa y exhaustiva hasta decir basta, ya el primer día además de realizar el estudio pertinente para saber de primera mano la magnitud del problema, me marcó unos objetivos ambiciosos sabedora de que al que tiene enfrente es aguerrido y disciplinado para conseguir unos objetivos de semejante envergadura. Y diréis todos y con razón, que de qué objetivos de envergadura estamos hablando? Pues ni más ni menos que aprender de nuevo a andar. Me debió ver recorrido físico y mental para semejante empresa; y yo que soy amigo de grandes retos, me puse detrás de ella para hacer este tándem, que cada día va engranando más y mejor, retroalimentandose de un intercambio muy fluido a diario de todo lo que hago en el Gim, mediante el envío de vídeos de los ejercicios que previamente me enseña y ensayamos todos los Jueves. Tras su visionado, me envía su parecer corrigiendo lo que ve mal ejecutado y motivándome cuando lo que ve se ajusta a sus estrictos parámetros de ejecución perfecta.
Otra virtud importante a destacar es su nivel de empatía; no siempre estoy al nivel que de mí se espera, pues a pesar de ello, ni un solo gesto de desfallecimiento o resignación, muy al contrario té repite el ejercicio para que cojas el patrón, como le gusta recalcar. Y por si esto fuese poco, como comentaba al principio, al realizarme el análisis preliminar me hizo unos vídeos para tener referencias de dónde partimos y cuando le ha parecido oportuno, ha realizado otro para comparar mi grado de aprendizaje en mi nuevo caminar y lo cierto es que aquella tarde nos fuimos con la sensación de que lo alcanzado estaba más cerca del éxito que del conformismo de plantarnos hasta ahí sin intentar llevar todo al límite para desarrollar todo el potencial que creo que todavía tengo.Porque digo esto? Fácil, soy persona analítica y crítica con migo mismo y todos los días me llevo a la mochila milimetricos logros, que van sumando a esta rehabilitación ardua, trabajosa y sin fecha de prescripción, que la hace más emocionante por aquello de ir recogiendo esos logros milimetricos que me dan el ánimo y el coraje de intentarlo sin dudas ni vacilaciones.
Poco amiga de las palabras fuera del ámbito estrictamente profesional, de vez en cuando aprovecha la coyuntura para descolgarse con su eterno Segundón llamado Atlético de Madrid; que vamos hacer, algún fallo debe tener la Inclita Alejandra.







